El exintendente de Villa Mercedes analizó el escenario político provincial, cuestionó la concentración del poder en la capital, fue muy crítico del gobierno de Javier Milei y advirtió que el mundo atraviesa un cambio de época que pone en tensión a la democracia.
Hay entrevistas que giran alrededor de una noticia puntual y otras que intentan explicar un momento histórico. La conversación mantenida con el escribano Eduardo Gastón Mones Ruiz, exintendente de Villa Mercedes entre 1973 y 1976, pertenece a esta última categoría.
Durante casi una hora, el dirigente abordó temas que fueron desde la política provincial hasta el escenario internacional. Sin embargo, entre todas sus definiciones hubo una idea que sobresalió y que, probablemente, sintetice su visión sobre el futuro político de San Luis.
«La provincia necesita un gobernador del interior.»
No lo planteó como una consigna electoral ni como una reivindicación regionalista. Lo expuso como una necesidad política derivada de un proceso de concentración del poder que, según su mirada, viene profundizándose desde hace cuatro décadas.
Pero inmediatamente introdujo una advertencia que atraviesa toda su reflexión: tener razón no alcanza; en política también importa el momento.
«Si ese proceso se adelanta, puede terminar en una derrota tan grande que después sea muy difícil recuperarse.»
Una provincia que cambió
Para Mones Ruiz, San Luis ya no puede analizarse con la lógica política del siglo pasado.
Recuerda que durante muchos años existió un equilibrio relativamente estable entre el departamento Juan Martín de Pueyrredón, el departamento Pedernera y el resto del interior provincial. Ese esquema, sostiene, desapareció.
Hoy, explica, el departamento Pueyrredón concentra aproximadamente el 52 % del padrón electoral; Pedernera ronda el 30 %, mientras que los restantes departamentos apenas reúnen el 18 % de los votantes.
Esa nueva geografía electoral modifica completamente las posibilidades de cualquier proyecto político.
En ese contexto, afirma que un dirigente nacido en el interior difícilmente pueda alcanzar la gobernación si no construye alianzas amplias y una presencia sostenida en toda la provincia.
Su planteo no es solamente electoral.
Es, sobre todo, una discusión sobre la representación política.
Para el exintendente, después de cuarenta años de gobiernos cuyo centro de gravedad estuvo en la capital provincial, San Luis necesita incorporar otra mirada, otra sensibilidad y otra forma de comprender la realidad del interior.
Frontera, Poggi y el tablero político
La conversación derivó inevitablemente hacia el futuro electoral.
El nombre de Maximiliano Frontera ocupó buena parte del análisis.
Mones Ruiz considera que una eventual candidatura del actual intendente de Villa Mercedes a la gobernación podría responder más a una estrategia de negociación que a una verdadera decisión de competir por el Ejecutivo provincial.
Según su interpretación, el objetivo principal sería consolidar el espacio político en Villa Mercedes y fortalecer su capacidad negociadora dentro del escenario provincial.
También sostuvo que tanto Claudio Poggi como Adolfo Rodríguez Saá y Alberto Rodríguez Saá terminarán necesitando acuerdos con el Movimiento de Unidad Provincial (MUP) en Villa Mercedes.
Mientras algunos dirigentes sostienen que las alianzas deberán volver a discutirse desde cero, el exintendente cree que muchos de esos entendimientos ya existen, aunque todavía no hayan sido formalizados públicamente.
La política también necesita paciencia
Una constante de toda la entrevista es la importancia que Mones Ruiz asigna a los tiempos políticos.
Recuerda experiencias propias y ejemplos de la historia reciente para sostener que muchas carreras terminaron frustrándose por anticiparse al momento adecuado.
Por eso aconseja que, si Frontera realmente aspira a la gobernación, debería dedicar varios años a recorrer sistemáticamente todos los departamentos, construir presencia provincial e incluso fortalecer su instalación política en la ciudad de San Luis.
La política —insiste— no consiste solamente en tener ambición; también exige paciencia, construcción territorial y capacidad para leer el momento histórico.
Milei, Bukele y el desgaste del liderazgo
Al trasladar el análisis al escenario nacional, Mones Ruiz fue especialmente crítico con el presidente Javier Milei.
Comparó su forma de ejercer el poder con la del mandatario salvadoreño Nayib Bukele, al sostener que ambos «se manejan con las mismas estructuras», aunque consideró que el dirigente centroamericano incluso ha avanzado más en su pretensión de consolidar un liderazgo permanente.
Su definición sobre el jefe de Estado argentino fue una de las más contundentes de toda la entrevista.
«Desde el punto de vista humano, Milei es una figura payasesca, una figura desquiciada y una figura cipaya, pero astuta.»
No obstante, reconoció que esa astucia política inicial comenzó, a su juicio, a erosionarse.
«Milei ha sido astuto, pero ha perdido el timing», sostuvo, al interpretar que el Presidente intenta recuperar un liderazgo que se encuentra en retroceso.
En ese marco, advirtió que un gobierno que pierde respaldo social también pierde capacidad para gobernar.
«Un gobierno que tenga el sesenta por ciento en contra pierde poder, pierde fuerza. Después nadie le da bolilla.»
Su análisis se completa con una mirada crítica sobre la representación política.
Según afirmó, existe un profundo descreimiento hacia los dirigentes y los legisladores, una crisis de confianza que alimenta la polarización y debilita la calidad institucional.
Brasil y una diplomacia en crisis
Otro de los cuestionamientos más duros estuvo dirigido a la política exterior del Gobierno nacional.
Mones Ruiz calificó como una «aberración diplomática», una «grosería» y una «guarangada» las declaraciones realizadas por Milei durante su visita a Brasil.
Recordó que el país vecino continúa siendo el principal socio comercial de la Argentina y sostuvo que deteriorar esa relación significa afectar intereses estratégicos del país.
«No se puede insultar al gobierno del país donde uno está de visita», resumió.
Democracia bajo presión
Aunque buena parte de la conversación se concentró en la política puntana, Mones Ruiz comenzó la entrevista con una reflexión de alcance mucho más amplio: el estado de la democracia en el mundo.
Para el exintendente, el sistema democrático atraviesa uno de los momentos más delicados desde la Segunda Guerra Mundial.
«La democracia está siendo atacada, está siendo atacada duramente. Hay más gobiernos autocráticos y autoritarios que democráticos en el mundo.»
Su análisis no se limita a una coyuntura política. Habla de un verdadero cambio de época.
Retomando una idea asociada al pensamiento de Antonio Gramsci, describió el presente como una transición en la que «lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer». Es precisamente en esos períodos —advirtió— cuando las sociedades quedan expuestas a desenlaces imprevisibles.
Para explicar esa incertidumbre recurrió a una metáfora tomada del arte. Comparó el momento actual con el trabajo de un escultor frente a un bloque de mármol: mientras la obra está en proceso nadie sabe cuál será el resultado final.
«Puede salir una belleza, un David de Miguel Ángel, una escultura perfecta… o puede salir un monstruo.»
Con esa imagen buscó transmitir que el mundo atraviesa una etapa de transformación cuyo desenlace aún permanece abierto.
Las amenazas del nuevo siglo
Dentro de ese diagnóstico identificó tres fenómenos que, según afirma, modifican profundamente la historia de la humanidad.
El primero es el cambio climático. El segundo, la multiplicación de los conflictos armados. Y el tercero, la inteligencia artificial, a la que definió como «la que produce mayores sacudones a esta historia de la humanidad».
A esas amenazas sumó el incremento del riesgo nuclear y recordó advertencias formuladas por científicos sobre los peligros que enfrenta la humanidad si no logra modificar el rumbo actual.
El periodismo y la obligación de decir lo que se piensa
Sobre el final de la entrevista, el análisis político se convirtió en una reflexión sobre el periodismo y la responsabilidad ciudadana.
Mones Ruiz cuestionó el volumen de recursos que, según afirmó, el Gobierno provincial destina a la publicidad oficial y lamentó que esos fondos no alcancen de manera equitativa a todos los medios. Pero su definición fue más allá de la pauta.
«Si no decimos las cosas que pensamos y no denunciamos lo que está mal, no servimos más.»
Para el exintendente, la función del periodismo y de la ciudadanía consiste precisamente en señalar aquello que consideran incorrecto, aun cuando eso genere incomodidad.
La entrevista concluyó con dos frases que parecen resumir su mirada sobre la política y el tiempo presente.
«De lo único que no se vuelve es del ridículo.»
Y una advertencia que trasciende a gobiernos y dirigentes:
«La realidad nos choca de frente todos los días.»
Más allá de las coincidencias o discrepancias que puedan generar sus opiniones, la conversación deja una tesis política clara: San Luis necesita discutir su futuro desde una perspectiva diferente, construir nuevos liderazgos y comprender que las transformaciones profundas no dependen solamente de las candidaturas, sino de la capacidad para interpretar el momento histórico y construir consensos duraderos.
